La afirmación de Alberto Núñez Feijóo calificando el absentismo laboral en España como un cáncer que el país no puede permitirse ha desatado uno de los debates económicos y políticos más intensos del verano de 2026. Más allá del término elegido, la declaración ha vuelto a poner el foco sobre una pregunta que las empresas se hacen desde hace años con más urgencia que nunca: cuál es el coste real del absentismo laboral en España y qué se puede hacer al respecto más allá de la polémica de turno. Según los datos de la CEOE y de Randstad Research, la tasa de absentismo laboral se sitúa en torno al 7 % de las horas pactadas, con cerca de 1,6 millones de personas que no acuden a su puesto de trabajo cada día, y un coste combinado para empresas y Seguridad Social que supera los 30.000 millones de euros anuales. Son cifras que, a diferencia del debate sobre la palabra utilizada, tienen fuente, metodología y consenso entre los principales organismos que las publican. Este artículo repasa qué dijo exactamente Feijóo, qué hay detrás de esa cifra de coste, y por qué la conversación pública se ha quedado en el titular en lugar de avanzar hacia las soluciones que las direcciones de RRHH necesitan poner en marcha ya.
Qué dijo Feijóo y por qué la polémica fue más allá de la cifra
Durante un encuentro con empresarios vascos, Alberto Núñez Feijóo afirmó que el absentismo laboral es un cáncer que España no se puede permitir, y cifró su coste en más de 30.000 millones de euros al año, en un contexto en el que, según sus palabras, el déficit de la Seguridad Social alcanza los 70.000 millones. La declaración, recogida entre otros medios por Infobae, generó una respuesta política inmediata y desplazó buena parte del debate hacia el uso de la metáfora, no hacia el fondo del problema.
La polémica se intensificó por una contradicción que no tardó en señalarse: apenas meses antes, en octubre de 2025, el propio Partido Popular había respaldado en el Congreso una proposición no de ley, apoyada por 307 diputados según recogió Público, que pedía evitar precisamente el uso de metáforas bélicas como cáncer para describir problemas sociales. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, respondió que unas declaraciones de ese tipo inhabilitan a quien las pronuncia para gobernar España, y desde el Partido Socialista se insistió en que confundir baja médica con absentismo es un error conceptual grave. En pocos días, el debate había dejado de hablar de cifras para hablar de legitimidad política.
Lo que dicen los datos: el coste real del absentismo laboral en España
Más allá del ruido, los datos que Feijóo invocó son, en gran medida, correctos. Según los informes recientes de la CEOE y de Randstad Research, el absentismo laboral en España se sitúa en torno al 7 % de las horas pactadas, y el coste combinado para empresas y Seguridad Social supera los 30.000 millones de euros anuales. Cada día, aproximadamente 1,6 millones de personas no acuden a su puesto de trabajo, la mayor parte por incapacidad temporal debidamente justificada.
El aval del Banco de España
El propio Banco de España, en un informe reciente citado por El Economista, ha alertado del tensionamiento del mercado laboral provocado por el aumento sostenido de las bajas médicas, y ha subrayado que este fenómeno explica en parte la persistencia de la brecha de productividad con la eurozona. El gasto público por incapacidad temporal alcanzó los 18.400 millones de euros en 2025, con proyecciones al alza para el ejercicio actual. Cuando la principal autoridad monetaria del país respalda un diagnóstico, el debate sobre si el problema existe deja de tener sentido: lo que queda por resolver es cómo se ataca.
De qué se compone la factura de 30.000 millones
El desglose ayuda a entender la magnitud del problema. Cerca de 18.400 millones de euros corresponden al gasto público directo por prestaciones de incapacidad temporal, una cifra que el Banco de España prevé al alza para el cierre de 2026. El resto, unos 12.000 millones adicionales, se reparte entre lo que asumen directamente las empresas durante los primeros días de cada baja y la productividad perdida por presentismo, es decir, empleados que acuden al puesto sin la capacidad real de rendir. Ninguna de las dos partidas se resuelve solo con vigilancia: la primera depende de la rapidez con la que el sistema sanitario, público o privado, puede tratar la causa de la baja; la segunda depende de que la empresa actúe antes de que el desgaste derive en ausencia.
Por qué esta vez el debate ha llegado más lejos que en años anteriores
No es la primera vez que un responsable político señala el absentismo laboral como un problema urgente, pero el episodio de este verano ha tenido un recorrido distinto. La coincidencia de varios factores explica por qué: una cifra de coste que por primera vez ha sido validada de forma independiente por el Banco de España, una patronal, la CEOE, que lleva meses insistiendo en términos cada vez más gráficos, y una parte de la oposición política dispuesta a respaldar la declaración inicial en lugar de matizarla. La combinación ha mantenido el tema en la agenda informativa durante semanas, algo que no ocurría desde antes de la pandemia.
Para las empresas, este nivel de exposición pública tiene una consecuencia directa: la pregunta sobre el absentismo ya no se queda en el comité de RRHH, sube al comité de dirección. Cuando una cifra de coste alcanza la portada de los principales diarios económicos y es validada por el Banco de España, es razonable que la dirección general pida a su responsable de personas una respuesta con datos propios, no solo una opinión sobre la polémica del día.
El error del debate: confundir el síntoma con la palabra
El problema del debate político actual no es que niegue el fenómeno, sino que se concentra en la palabra elegida para describirlo y no en sus causas. Enfrentar a las empresas contra los trabajadores de baja, o convertir la conversación en un ejercicio de responsabilidad política cruzada, no mueve ni un punto la tasa de absentismo laboral. Los datos disponibles muestran que buena parte del fenómeno se explica por causas que se originan fuera del entorno laboral: dolencias físicas no tratadas a tiempo, salud mental deteriorada, cargas familiares no resueltas y falta de acceso ágil a servicios profesionales capaces de intervenir antes de que el problema derive en baja.
Las empresas que están consiguiendo mover realmente el indicador no lo hacen endureciendo el control ni entrando en la disputa sobre la metáfora. Lo hacen ampliando su intervención hacia los frentes donde el absentismo se origina realmente: facilitando el acceso rápido a fisioterapia, a psicología, a apoyo doméstico y a cuidado de personas dependientes para sus plantillas. Mientras la conversación política siga instalada en la culpabilización, seguirá produciendo titulares, pero no la reducción de coste que las empresas necesitan reflejar en su cuenta de resultados.
Enfrentar bajas médicas contra empresas no reduce las cifras. Reducirlas exige actuar sobre las causas que se originan fuera de la oficina.
Qué puede hacer una empresa mientras dura el debate político
Ninguna empresa puede permitirse esperar a que la disputa política se resuelva para actuar sobre su propio indicador de absentismo. El primer paso realista es diagnosticar con datos internos: segmentar la tasa por edad, unidad de negocio y tipo de baja, para identificar dónde se concentra realmente el coste. El segundo es habilitar el acceso a los servicios que atacan las causas más frecuentes, sin esperar a que el sistema público, saturado, pueda absorber la demanda a tiempo. El tercero es medir: sin un cuadro de mando que cruce el uso real de los servicios con la evolución del indicador, cualquier plan corre el riesgo de diluirse en iniciativas dispersas que la dirección no puede defender con datos.
El debate sobre el absentismo laboral en España seguirá dando titulares mientras dure el ciclo político. Pero el coste, cifrado ya en más de 30.000 millones de euros al año, sigue corriendo con independencia de quién tenga razón en la polémica. Las direcciones de RRHH que actúan ahora, sobre las causas reales y con datos propios, son las que llegarán al cierre de 2026 con un indicador que se mueve de verdad.
Cómo lee esta cifra el inversor internacional
El coste del absentismo laboral en España no solo interesa a las direcciones de RRHH: también ha empezado a aparecer en los informes de analistas internacionales que evalúan el riesgo país y la competitividad relativa de la economía española frente a sus socios europeos. Una cifra de 30.000 millones de euros anuales, respaldada por el Banco de España, se traduce con facilidad en un factor de riesgo dentro de cualquier análisis sectorial, especialmente para empresas exportadoras que compiten directamente con filiales centroeuropeas donde el indicador es notablemente más bajo. Para una dirección financiera, este dato añade un argumento adicional, más allá del ahorro de costes internos, para justificar la inversión en bienestar corporativo ante un consejo de administración con perspectiva internacional.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el coste del absentismo laboral en España?
Según la CEOE y Randstad Research, el coste combinado del absentismo laboral para empresas y Seguridad Social supera los 30.000 millones de euros al año, con un gasto público por incapacidad temporal de 18.400 millones en 2025, según el Banco de España.
¿Cuál es la tasa de absentismo laboral en España?
La tasa de absentismo laboral se sitúa en torno al 7 % de las horas pactadas, lo que equivale a que cerca de 1,6 millones de personas no acudan a su puesto de trabajo cada día, según datos de CEOE y Randstad Research.
¿Por qué generó polémica la declaración de Feijóo sobre el absentismo?
Porque calificó el absentismo laboral como un cáncer meses después de que su propio partido respaldara en el Congreso una proposición para evitar ese tipo de metáforas, lo que llevó a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a acusarle de confundir baja médica con absentismo.
¿Qué papel ha jugado el Banco de España en el debate?
El Banco de España ha confirmado de forma independiente el diagnóstico económico, alertando de que el aumento de las bajas médicas tensiona el mercado laboral y frena la convergencia de productividad con la eurozona, con un gasto por incapacidad temporal de 18.400 millones de euros en 2025.
¿Qué pueden hacer las empresas para reducir el coste del absentismo laboral?
Diagnosticar la tasa por segmentos, habilitar acceso ágil a servicios que atacan sus causas más frecuentes -fisioterapia, psicología, apoyo doméstico y cuidado de personas- y medir el impacto con un cuadro de mando, en lugar de esperar a que el debate político se resuelva.
