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¿Cuánto cuesta el absentismo laboral en España? La comparación de Garamendi que lo explica

¿Cuánto cuesta el absentismo laboral en España? El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha vuelto a tirar de comparación gráfica para poner cifras al problema: las bajas consumen 33.000 millones de euros al año, el equivalente a los presupuestos combinados de Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria. La cifra ha reabierto el debate sobre por qué las empresas españolas soportan un coste creciente que el sistema público no consigue reducir. Más allá del impacto mediático de la comparación, entender cuánto cuesta el absentismo laboral en España exige desglosar la cifra: qué parte es gasto público, qué parte asumen directamente las empresas y qué parte se pierde en productividad sin llegar siquiera a convertirse en una baja formal. Este artículo repasa lo que dijo Garamendi, lo que sostienen los datos y qué está haciendo diferente la empresa que sí está moviendo el indicador.

La comparación que hizo Garamendi y por qué impactó

En una entrevista con Herrera en COPE, Antonio Garamendi cifró el coste anual del absentismo en 33.000 millones de euros y comparó esa cifra con el presupuesto combinado de cuatro comunidades autónomas. La imagen resultó especialmente gráfica precisamente porque traduce una cifra macroeconómica abstracta en algo tangible: no es un gasto corporativo disperso entre miles de empresas, es un volumen económico equivalente al que gestionan varios gobiernos regionales enteros, con sus propias consejerías, hospitales y carreteras. Esa comparación es la que ha conseguido que la cifra trascienda las páginas de economía y llegue a la conversación política general.

En otra intervención posterior recogida por la misma cadena, Garamendi calificó el coste como un impuesto añadido oculto para las empresas, recordando que la empresa paga íntegramente del cuarto al decimoquinto día de cada baja, antes de que la prestación pública por incapacidad temporal empiece a cubrir el resto del proceso. Ese tramo, prácticamente invisible en el debate público pero muy real en la contabilidad de cualquier departamento financiero, es el que explica por qué las patronales insisten con tanta urgencia en un problema que, a ojos de la opinión pública, puede parecer solo un asunto de bajas médicas individuales.

Qué hay detrás de esos 33.000 millones

El desglose de la cifra ayuda a entender el debate mejor que el titular. Según los datos combinados de CEOE, Randstad Research y Banco de España, alrededor de 20.000 millones de euros corresponden al gasto público directo por prestaciones de incapacidad temporal, mientras que los 13.000 millones restantes se reparten entre lo que asumen las empresas en ese tramo inicial de cada baja y la productividad perdida por presentismo, es decir, empleados que acuden a su puesto sin capacidad real de rendir al nivel esperado. El gasto público por incapacidad temporal alcanzó los 18.400 millones de euros en 2025 y las proyecciones apuntan a que la cifra siga creciendo durante 2026.

76 millones de días perdidos al trimestre

El propio Banco de España ha alertado del tensionamiento del mercado laboral por el aumento sostenido de las bajas médicas, y ha subrayado que el absentismo por incapacidad temporal provoca cerca de 76 millones de días perdidos al trimestre en el conjunto de la economía española. Es una magnitud que, trasladada a jornadas laborales completas, equivale a cientos de miles de puestos de trabajo funcionando en vacío durante todo un trimestre. La institución ha sido clara en su diagnóstico: es un problema estructural que no se resuelve endureciendo el control, sino interviniendo sobre las causas que generan la baja en primer lugar.

33.000 M €
Coste anual total del absentismo laboral en España, según la CEOE
20.000 M €
Gasto público directo por incapacidad temporal dentro de esa cifra
76 M
Días laborales perdidos al trimestre por incapacidad temporal (Banco de España)

Por qué el desglose importa más que el titular

Cuando una empresa solo conoce la cifra agregada de 33.000 millones, tiende a percibir el absentismo como un problema ajeno, algo que ocurre a nivel macroeconómico y que depende de decisiones de política sanitaria o laboral fuera de su control. Cuando entiende el desglose, la lectura cambia: una parte sustancial del coste, el tramo que la empresa paga directamente entre el cuarto y el decimoquinto día, y buena parte de la productividad perdida por presentismo, sí depende de decisiones que la propia organización puede tomar. No se trata de asumir el coste público de la Seguridad Social, algo que escapa a cualquier empresa individual, sino de intervenir sobre la porción del problema que sí está en su mano reducir.

Esta distinción es importante porque cambia el enfoque de cualquier plan de reducción de costes. Un departamento financiero que entiende que una parte relevante del gasto por absentismo se concentra en el tramo inicial de cada baja y en el presentismo asociado a problemas no resueltos, puede justificar con mucha más facilidad la inversión en servicios preventivos que reducen precisamente ese tramo, frente a medidas de control que actúan sobre bajas ya consolidadas y que, según los datos disponibles, apenas mueven el indicador agregado.

El absentismo es un impuesto añadido oculto. Y las empresas que lo están bajando lo hacen atacando sus causas, no aumentando el control.

Qué empresas están consiguiendo bajar el indicador

Al margen de la conversación política, un grupo creciente de empresas españolas está bajando su tasa de absentismo entre uno y tres puntos porcentuales en pocos trimestres. La receta, cuando se analiza con detalle, se parece bastante en todos los casos: acceso rápido a fisioterapia y psicología para tratar los problemas más frecuentes antes de que se cronifiquen, apoyo doméstico y cuidado de personas para reducir la carga cotidiana que empuja a los permisos, y un cuadro de mando que permite medir el impacto real por unidad de negocio y por tramo de edad.

Este tipo de programas se articula habitualmente a través de un sistema de wallets individuales por empleado, con acceso ágil a los cinco frentes que mejor explican la evolución del indicador: salud física, salud mental, carga doméstica, cuidado de personas dependientes y hábitos básicos de alimentación y descanso. El resultado, en las empresas que llevan más de doce meses operando con este modelo, es una reducción medible del absentismo entre los perfiles con mayor uso del servicio, precisamente los que antes concentraban el mayor coste en el tramo que paga directamente la empresa.

Qué significa esto para el presupuesto de RRHH del próximo año

Con una cifra de 33.000 millones circulando en medios económicos y respaldada por el Banco de España, es razonable esperar que más direcciones generales pidan a RRHH una estimación propia de cuánto cuesta el absentismo laboral en su empresa concreta, desglosada de la misma manera: gasto directo en el tramo inicial de cada baja, coste estimado de presentismo y proyección de crecimiento si no se interviene. Sin esa cifra propia, es difícil defender un presupuesto de bienestar corporativo frente a otras partidas que compiten por los mismos recursos.

El ejercicio, en la práctica, no es especialmente complejo. Requiere cruzar los datos de nóminas y bajas de los últimos doce meses con el coste medio diario por empleado, y aplicar una estimación conservadora de presentismo basada en encuestas de clima o en indicadores indirectos como la rotación o el uso de días de asuntos propios. El resultado suele sorprender a la mayoría de las direcciones financieras, que descubren que el coste real supera con frecuencia lo que habían presupuestado de forma implícita.

Cómo se compara España con el resto de la eurozona en este coste

El propio Banco de España ha situado esta factura dentro de un problema más amplio: la brecha de productividad entre España y la eurozona, que apenas se ha reducido un punto porcentual desde 2019 pese al crecimiento económico posterior a la pandemia. Una parte de esa brecha se explica precisamente por el peso del absentismo y del presentismo sobre las horas efectivamente trabajadas. Mientras otros países europeos han reducido su tasa de bajas gracias a sistemas sanitarios con menor tiempo de espera y a una cultura más asentada de intervención temprana en salud laboral, España mantiene una de las tasas más altas del entorno, con el coste que ello implica año tras año.

Esta comparación no es un ejercicio académico. Las empresas que compiten en mercados internacionales, o que forman parte de grupos multinacionales, están empezando a comparar su propio indicador de absentismo con el de sus filiales en Alemania, Francia o los Países Bajos, y a explicar internamente por qué la diferencia es tan amplia. En la mayoría de los casos, la respuesta no está en el compromiso de la plantilla española, sino en la falta de acceso rápido a los mismos servicios de salud y bienestar que sí tienen disponibles sus homólogos centroeuropeos.

Por qué el coste varía tanto entre sectores

El coste del absentismo laboral en España no se reparte de forma homogénea entre sectores, algo que conviene tener en cuenta antes de aplicar cualquier cifra agregada a una empresa concreta. La industria registra tasas de absentismo del 7,5 %, los servicios del 7,1 % y la construcción del 5,9 %, según los últimos datos trimestrales disponibles, diferencias que se explican tanto por la naturaleza física de cada actividad como por la estructura de edad y de turnos de cada plantilla. Una empresa industrial con turnos rotativos y mayor exposición física suele necesitar priorizar el acceso a fisioterapia por encima de otros servicios, mientras que una empresa de servicios con alta carga mental y presión de atención al cliente suele obtener más retorno priorizando psicología, un matiz que conviene incorporar al diseño del programa desde el primer momento.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta el absentismo laboral en España?

Según la CEOE, el coste anual total del absentismo laboral en España supera los 33.000 millones de euros, una cifra que Antonio Garamendi ha comparado con el presupuesto conjunto de Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria.

¿Cómo se reparten esos 33.000 millones de coste?

Alrededor de 20.000 millones corresponden al gasto público directo por incapacidad temporal, y los 13.000 millones restantes se reparten entre lo que pagan directamente las empresas en el tramo inicial de la baja y la productividad perdida por presentismo.

¿Por qué Garamendi llama al absentismo un impuesto añadido oculto?

Porque la empresa paga íntegramente el salario del trabajador entre el cuarto y el decimoquinto día de cada baja, antes de que la prestación pública empiece a cubrir el resto, un coste que rara vez aparece de forma explícita en el debate público.

¿Cuántos días de trabajo se pierden al trimestre por incapacidad temporal?

El Banco de España cifra en 76 millones los días laborales perdidos al trimestre por incapacidad temporal en el conjunto de la economía española.

¿Qué pueden hacer las empresas para reducir el coste del absentismo?

Calcular su propio coste desglosado (tramo directo, presentismo) y actuar sobre las causas más frecuentes con acceso ágil a fisioterapia, psicología, apoyo doméstico y cuidado de personas, en lugar de depender solo de medidas de control.