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Cuidado de personas: 3 empleados que pudieron acompañar a sus familiares sin dejar el trabajo

Una de las situaciones más difíciles de gestionar para un profesional con carga familiar es el cuidado de un ser querido en momentos delicados. Padres mayores con enfermedades degenerativas, hijos pequeños sin red de apoyo, familiares dependientes que no pueden quedarse solos. Hasta hace poco, la única opción para muchos empleados pasaba por reducir jornada, pedir excedencias o, en los casos más complicados, abandonar el puesto. En las empresas que han habilitado el cuidado de personas a través de TimeFor, ese escenario empieza a cambiar, y con él la conversación sobre qué significa realmente la conciliación laboral en las empresas. Tres historias recientes muestran lo que un acompañamiento profesional bien organizado puede transformar.

El cuidado de mayores es el punto ciego de la conciliación laboral en las empresas

La mayor parte de las medidas de conciliación que aplican las empresas españolas están pensadas para la maternidad y la paternidad tempranas: permisos, flexibilidad horaria, jornada reducida durante los primeros años. Son medidas necesarias, pero dejan fuera la otra gran carga de cuidados, que es la de los mayores dependientes, y que además se concentra en la franja de edad donde los empleados suelen ocupar puestos de mayor responsabilidad y resultan más difíciles de reemplazar.

Hay además una diferencia estructural entre ambas situaciones. La crianza tiene un horizonte previsible y una red de recursos relativamente estandarizada, mientras que la dependencia de un mayor evoluciona de forma irregular y exige decisiones sobre profesionales, horarios y coordinación médica que consumen una enorme cantidad de energía mental. Ahí está el motivo de fondo por el que la flexibilidad horaria, por sí sola, no resuelve estos casos: el problema no es el cuándo trabajar, sino quién acompaña a la persona mientras tanto.

El caso de Beatriz: su padre con Parkinson y un puesto de responsabilidad

Beatriz Cano tiene 47 años y es Directora de Recursos Humanos en Maxima Health Group, una compañía del sector farmacéutico con sede en Madrid. Su padre, viudo desde hace cinco años, fue diagnosticado de Parkinson con sesenta y ocho años y, durante los últimos dos, su autonomía había ido deteriorándose hasta el punto de necesitar acompañamiento durante las mañanas. Beatriz se encontraba en una situación que muchos hijos únicos conocen: gestionar el día a día de su padre mientras dirigía un equipo de cuarenta personas.

Maxima Health Group habilitó el servicio de cuidado de personas dentro del wallet de TimeFor a principios de año, con cobertura específica para padres dependientes. Beatriz activó un acompañamiento de cuatro horas diarias, de nueve a una, con una cuidadora profesional especializada en patologías neurológicas. La plataforma le permitió revisar los perfiles, hablar con dos candidatas por videollamada y empezar el servicio en menos de dos semanas.

El efecto sobre el día a día de Beatriz fue inmediato. Las mañanas dejaron de ser una carrera contra el reloj. Su padre tiene compañía estable, comidas adecuadas y la medicación bien administrada, y ella puede concentrarse en su trabajo sin interrupciones constantes ni la tensión de las llamadas urgentes desde casa. Lo que Beatriz subraya cuando cuenta su caso va más allá del servicio: por primera vez en dos años, dice, ha podido cuidar a su padre con calidad en lugar de cuidarlo con culpa.

El caso de Sergio: bebé recién nacido y dos sueldos imprescindibles

Sergio Llanos, de 39 años, es Senior Engineer en Quark Industries, una empresa de ingeniería industrial con sede en Bilbao. Cuando su pareja se reincorporó al trabajo tras la baja maternal de su segundo hijo, se encontraron con un problema clásico: ninguna guardería de la zona tenía plazas disponibles hasta septiembre, sus padres vivían a más de doscientos kilómetros y ninguno podía permitirse económicamente una excedencia prolongada. La pareja se planteó alquilar un apartamento cerca de los abuelos y pasar allí tres meses, pero las cuentas no salían.

Quark Industries había implantado el wallet de TimeFor con cobertura para cuidado infantil. Sergio activó un servicio de canguro profesional tres mañanas a la semana, con horario flexible y la posibilidad de combinarlo con tardes puntuales cuando alguno de los dos tenía reuniones largas. La cuidadora seleccionada tenía experiencia específica con bebés y vino al piso para conocer al pequeño antes de empezar.

El verano se salvó. Sergio y su pareja pudieron mantener sus jornadas, conservar su capacidad económica y, lo más importante, no romper la rutina de su bebé en un momento delicado. La guardería del barrio les confirmó plaza para septiembre, y el wallet sigue activo para los días puntuales de cierre escolar o convocatorias imprevistas. Sergio resume el caso con una frase que se escucha a menudo: gracias a esto no han tenido que elegir.

2 semanas
Plazo en el que Beatriz revisó perfiles, entrevistó a dos candidatas por videollamada y arrancó el acompañamiento de su padre
4 h diarias
Acompañamiento profesional especializado en patologías neurológicas contratado para el padre de Beatriz
8 h diarias
Cuidado a domicilio de lunes a viernes que permitió a la madre de Patricia seguir viviendo en su casa
Por primera vez en dos años, he podido cuidar a mi padre con calidad en lugar de cuidarlo con culpa.

El caso de Patricia: su madre con demencia y una promesa difícil de sostener sola

Patricia Rivas, de 53 años, es Brand Manager en Olivar Foods, una compañía de alimentación con sede en Sevilla. Su madre, diagnosticada de demencia moderada hace tres años, había evolucionado a una fase que requería acompañamiento prácticamente continuo. Patricia había prometido a su madre que no la llevaría a una residencia mientras pudiera evitarlo, pero la realidad de la situación era cada vez más difícil de sostener combinándola con su jornada laboral.

Olivar Foods habilitó el wallet de TimeFor con un nivel de cobertura específico para situaciones de dependencia avanzada. Patricia configuró un servicio de cuidado a domicilio de ocho horas diarias, de lunes a viernes, con una cuidadora especializada en demencias y un sistema de coordinación que le permitía recibir reportes diarios sobre estado, comidas y actividades de su madre. El proceso de selección incluyó dos entrevistas y un periodo de prueba de dos semanas con la opción de cambiar de profesional sin coste.

Seis meses después, Patricia describe el cambio en términos prácticamente terapéuticos. Su madre se mantiene en su casa, en su entorno, con sus cosas, con una cuidadora estable que le ha dado un nivel de calidad de vida que ni Patricia ni su familia habrían podido garantizar. Patricia ha podido seguir trabajando en lo que ama, sin culpa y sin agotamiento crónico. La diferencia entre lo que cuesta gestionar esto sola y lo que cuesta hacerlo con un buen acompañamiento profesional, dice, es la diferencia entre romperse y sostenerse.

Lo que estos casos cambian en la ecuación de retención de RRHH

Los tres empleados de este artículo ocupan puestos de responsabilidad: una directora de RRHH con cuarenta personas a cargo, un ingeniero sénior y una brand manager. En los tres casos, la alternativa realista al servicio contratado era una reducción de jornada, una excedencia o una salida de la empresa. Ese es el cálculo que conviene poner encima de la mesa cuando se evalúa el coste de un beneficio de cuidados: no se compara con cero, se compara con el coste de reemplazar a un perfil sénior en un momento en el que además está atravesando una situación personal difícil.

Hay un segundo elemento que los tres casos comparten y que suele pasarse por alto: la calidad del proceso de selección del profesional. Beatriz entrevistó a dos candidatas por videollamada, la cuidadora de Sergio conoció al bebé antes de empezar y Patricia dispuso de un periodo de prueba de dos semanas con opción de cambio sin coste. Un servicio de cuidados que se limite a asignar un profesional sin ese filtro genera desconfianza y abandono, porque nadie deja a un familiar dependiente en manos de alguien que no ha podido elegir.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la flexibilidad horaria no resuelve el cuidado de mayores?

Porque el problema no es cuándo trabajar, sino quién acompaña a la persona mientras tanto. La dependencia de un mayor evoluciona de forma irregular y exige decisiones sobre profesionales, horarios y coordinación médica que consumen una gran cantidad de energía mental.

¿Qué situaciones cubre el servicio de cuidado de personas?

Cuidado infantil, acompañamiento de mayores, asistencia para personas con dependencia y apoyo puntual en momentos críticos, con cobertura adaptable a la evolución de cada situación familiar.

¿Puede el empleado elegir al profesional que cuidará a su familiar?

Sí, y es determinante para la confianza. Beatriz entrevistó a dos candidatas por videollamada antes de decidir, la cuidadora de Sergio conoció al bebé previamente y Patricia tuvo un periodo de prueba de dos semanas con opción de cambio sin coste.

¿Cuánto se tarda en poner en marcha el servicio?

En el caso de Beatriz, menos de dos semanas desde que revisó perfiles hasta que arrancó un acompañamiento diario de cuatro horas con una cuidadora especializada en patologías neurológicas.

¿Qué impacto tiene este beneficio sobre la retención de talento?

En estos tres casos, la alternativa realista era una reducción de jornada, una excedencia o una salida de la empresa, y los tres eran perfiles sénior. El coste del beneficio no se compara con cero, sino con el de reemplazar a esos perfiles.